Cochamó, recibe su nombre del mapudungun Kocha- mo, que significa “confluencia”, y es precisamente donde el estuario del Reloncaví se une al Océano Pacífico.

La zona ha sido poblado desde tiempos prehispánicos y si bien no existe certeza sobre los grupos humanos que habitaron los pasos cordilleranos de los valles interiores de Cochamó; han quedado muestras materiales de su presencia a través de las pinturas rupestres, realizadas por los Tehuelches, quienes estamparon este sello particular en la cordillera de Chile y Argentina. 

La principal ruta utilizada por los grupos de Tehuelches a través de los corredores cordilleranos, se extiende desde los Ríos Villegas, Foyel y Manso en la Patagonia Argentina (con la mayor concentración de sitios arqueológicos) hasta el río Manso en el lado chileno y los ríos Torrentoso y Correntoso hasta la ribera sur del Lago Vidal Gormaz, para luego llegar al estuario del Reloncaví por el Paso de Cochamó; ruta que fue ampliamente utilizada hasta épocas recientes para el arreo de vacunos entre ambos países, y que aún hoy se mantiene, siendo posible para los turistas ver restos de “envaralados” en algunos tramos de la ruta.

A partir de los procesos de colonización reciente de los valles entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, se desarrolla un intenso intercambio comercial y cultural con Argentina, mediado por el desarrollo de las industrias madereras y ganaderas a través de la misma ruta utilizada por los primeros habitantes. Así se forja una fuerte comunicación entre las localidades del sector norpatagónico de la cordillera, entre la región del Nahuel Huapi en Argentina y Puerto Montt en Chile, que generó al mismo tiempo un intenso proceso de interacción, confrontación y entrelazamiento cultural, favoreciendo el desarrollo de la cultura arriera de Cochamó y la permanente utilización de esta senda para la comercialización de ganado y otros productos.

Hoy el poblado de Cochamó se caracteriza por ser una larga calle que llega hasta la costanera, donde es posible apreciar una hermosa vista del estuario del Reloncaví y visitar su pintoresca iglesia de alerce, de estilo chilote que data del año 1906, que guarda una leyenda: si un jote se para en la punta de la cruz y extiende sus alas, anuncia la muerte de tres personas del pueblo.

La ruta por el valle del Cochamó, transita por áreas de exuberante belleza natural, bosque siempreverde donde destaca la Fitzroya Cupressoides (Alerce), ríos y cascadas prístinos y sin pobladores hasta la zona del Lago Vidal. Por su senda es posible ver atractivos como La Junta, El Arco, Los Alerzales, El Lago Vidal Gormaz y las famosas cumbres de granito para escalada, con paredes que van desde 200 a 1.000 metros, tan altas, como las del famoso Parque Yosemite en Estados Unidos.

Desde el poblado de Cochamó es posible contratar cabalgatas y caminatas guiadas por el antiguo “Paso de Cochamó”, degustar la gastronomía local y encontrar alojamiento. Con la Familia de Don Ciro Vivar, es posible contratar cabalgatas y otros servicios para recorrer de manera segura este hermoso valle.