El territorio del mar interior de Chiloé, dada las condiciones de resguardo natural que ofrece esta zona del archipiélago, es donde históricamente se ha asentado la población, desde sus primeros habitantes los chonos, pasando por los huilliches, hasta el día de hoy.

En el borde costero interior se ubican los principales poblados, que por siglos y cuando no había caminos, tren o la ruta 5, eran los puntos neurálgicos y de conexión entre los poblados de la isla grande, las islas interiores y otros poblados más grandes ubicados en el seno del Reloncaví, Palena o el Golfo de Penas.

El mar interior de Chiloé es un territorio que destaca por sus iglesias. Dada la fuerte influencia evangelizadora desde las primeras misiones de los jesuitas, aún es posible apreciar y maravillarse con una multitud de iglesias declaradas Patrimonio de la Humanidad como Colo, San Juan, Tenaún. Dalcahue, Castro. Quinchao, Achao, Caguach, entre tantas otras iglesias, que si bien no son patrimonio, son interesantes legados de la arquitectura desarrollada por los maestros de ribera y de la influencia de las órdenes religiosas europeas que tuvieron a su cargo esta misión. Una de las fiestas religiosas más importantes, el Nazareno de Caguach, se realiza el 30 de Agosto y el tercer domingo de Enero en la isla de Caguah.

En distintos sectores rurales costeros, existe una oferta de servicios de turismo rural, donde es posible contratar servicios gastronómicos, alojamiento y diversas actividades. Varias de las familias anfitrionas se localizan cercanas o al lado de las iglesias declaradas Patrimonio de la Humanidad.