La isla de Quinchao, es la segunda más grande del Archipiélago de Chiloé, con una superficie de 120 km2. Está conectada con Dalcahue, a través de transbordadores que cruzan regularmente el canal en un trayecto de 10 minutos de duración.

Posee dos poblados principales: Curaco de Vélez y Achao. Curaco deriva del mapudungun piedra de agua y Vélez del primer encomendero español. Es un poblado que se caracteriza por sus casas de tejuelas de alerce y ciprés, con balcones y diseños muy atractivos. En las fachadas de las antiguas casonas, especialmente las ubicadas entre las calles de Las Ánimas y Galvarino Riveros, es posible adivinar la bonanza de años pasados, cuando era un próspero asentamiento de balleneros y madereros. Cuenta con una iglesia de arquitectura chilota más moderna, debido a que la original se incendió en los años 70. Es también escenario de una hermosa comunidad de cisnes de cuello negro, el humedal de curaco ideal para la observación de aves, molinos de piedra y el lugar perfecto para degustar ostras.

Achao por su parte, es un reconocido poblado donde se localiza la Iglesia Santa Maria de Loreto de Achao, declarada Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad, una de las iglesias más antiguas de Chile que inició su construcción el año 1730. Posee numerosos miradores, desde donde es posible apreciar descomunales vistas a esta parte del archipiélago. Desde su característico puerto existe conexión a un sinnúmero de islas, entre ellas, LLingua, Linlín, Alao, Apiao, Chaulinec, Caguach, Meulín, Quenac, Teuquelín y grupo de islas Desertores.

Otras iglesias destacadas en esta isla, y también Patrimonio de la Humanidad, son la Iglesia de Quinchao, la más grande del archipiélago de Chiloé y la Iglesia de Caguach, donde se realiza una de las fiestas religiosas más importantes en honor al Jesús Nazareno.

En la isla de Quinchao, gran parte de la comunidad es rural, la pequeña agricultura se caracteriza por el cultivo de papas nativas con más de 200 variedades, hortalizas, ovinos, vacunos y otros. En el mar la recolección de pelillo, el cultivo de ostras, choritos y abalones, así como la industria del cultivo de salmones, son las principales actividades económicas y el sustento de las familias locales Adicionalmente en esta isla y en especial en la Isla Llingua, son famosas las artesanas cesteras que tejen hábilmente distintos objetos decorativos y de uso cotidiano en fibras vegetales.

También los humedales de Chullec, Curaco y Quinchao- parte del conjunto de humedales orientales del archipiélago de Chiloé- son lugares ideales para la observación de aves endémicas y migratorias en esta parte de Chiloé, como el zarapito de pico recto, zarapito trinador, flamenco chileno, cisne de cuello negro, rayador americano y el chorlito chileno.

En esta isla existe una amplia red de emprendedores de turismo rural que ofrecen una variada oferta gastronómica tradicional como asados de cordero, curantos, empanadas de mariscos, las más exquisitas cazuelas de cordero y de cholgas ahumadas, entre otros platos con productos del mar y la tierra. Oferta que se combina con servicios de alojamiento en camping o en hostales en el pueblo para quienes buscan pasar un par de días en la zona.