Chiloé es una transformación de Chilhué, la adaptación al español de chillwe, palabra que en mapudungun significa “lugar de chelles”. Los chelles (Chroicocephalus maculipennis), son conocidos popularmente como gaviota cahuil o gaviotín, y son frecuentes de ver en las playas y lagunas del archipiélago.

El Archipiélago de Chiloé, está compuesto por la Isla Grande de Chiloé, la mayor de las islas y alrededor de 40 islas e islotes menores.

Existen varias teorías sobre su poblamiento. La teoría más aceptada es el poblamiento por vía terrestre antes de la separación definitiva de la isla en el final de la Era Glacial, alrededor del 8000 a. C. por parte de pueblos indígenas del sur de Chile, y posteriormente en embarcaciones de madera que cruzaron el canal de Chacao. Los vestigios humanos más antiguos están fechados en 5.000-6.000 años y se encontraron bajo una vivienda en Puente Quilo en la comuna de Ancud (actualmente es posible visitar un pequeño museo familiar en Puente Quilo).

Los Chonos fueron los primeros habitantes conocidos del archipiélago, grupo que posteriormente fue desplazado hacia el sur por los Huilliches – los mapuches de la zona sur. Los Chonos eran excelentes marinos que podían navegar grandes extensiones de mar en sus “ dalcas” (embarcaciones). Una de sus costumbres era el curanto, una comida hecha en un hoyo en la tierra que se cocina con piedras recalentadas y cubierta con hojas. Luego del contacto cultural con los Huilliches también practicaron incipientemente la agricultura, principalmente de la papa, en tanto los huilliches, que eran agricultores, adoptaron las costumbres y la habilidad para navegar de los Chonos.

Durante la conquista española,  Pedro de Valdivia organizó una expedición con el fin de recolectar información geográfica del sur de Chile. El capitán Francisco de Ulloa, llegó al Canal de Chacao en 1553, y recorrió las islas del archipiélago, y es considerado el primer europeo en conocer Chiloé.

En 1558 Juan Fernández Ladrillero ingresa a los canales de Chiloé y toma contacto con los aborígenes. Ese mismo año, García Hurtado de Mendoza inicia otra expedición que toma posesión de estas islas para la corona española. La isla fue originalmente bautizada con el nombre de Nueva Galicia, debido al paisaje parecido al de Galicia en España.

En 1608 llegaron los primeros jesuitas, y en 1612 fundaron la primera iglesia en Castro para evangelizar a los nativos. Los jesuitas fueron haciendo capillas por todo el archipiélago; para 1767 ya había 79, y hoy se pueden encontrar más de 150 en toda la isla. Cuando los Jesuitas fueron expulsados en 1767, la Orden Franciscana asumió la labor religiosa en las islas.

Durante la guerra de Independencia de Chile, la población de Chiloé se alineó en el bando realista, contrario a la independencia, y se enviaron tropas regulares a combatir al continente. 

Después de la independencia de Chile, Chiloé se vio beneficiado con la apertura del comercio y fue centro de abastecimiento de los balleneros extranjeros. Desde mediados del siglo XIX y hasta principios del siglo XX fue el principal productor de durmientes para ferrocarriles en todo el continente. A partir de entonces comenzaron a formarse nuevos pueblos, así crecieron Dalcahue, Chonchi y Quemchi. Desde 1895 se fueron entregando tierras en el norte de la isla a colonos alemanes y de otros países europeos, como a grandes industrias productoras.

Actualmente las actividades económicas principales de este archipiélago son la industria del salmón y los mitílidos, turismo y agricultura de pequeña escala, destacando la producción de papas nativas, corderos y hortalizas.

En el aspecto cultural, Chiloé presenta rasgos que la distinguen del resto del país con una rica cultura y folclore expresado en su gastronomía que hace uso de las papas y mariscos en buena parte de sus preparaciones, como en la mitología, la música y danzas con estilo y ritmo propio, como la cueca chilota o el vals chilote.

En sus construcciones, destaca un estilo arquitectónico con el uso de  tejuelas, balcones y miradores. Los palafitos, otra de las edificaciones características, son construcciones sobre pilares de madera en el agua, que si bien no son originarias de Chiloé, fueron adoptados por sus habitantes en Ancud, Quemchi, Castro, Chonchi y otros puertos, para un mejor aprovechamiento de la ribera durante la expansión comercial en el siglo XIX. Actualmente solo quedan algunos ejemplares en Castro (Palafitos de Gamboa) y Mechuque.

Sus iglesias comenzaron a edificar a partir del siglo XVII hasta el siglo XIX y pertenecen a la denominada Escuela Chilota de Arquitectura en madera, fusión de conocimiento entre los carpinteros de ribera y las técnicas de edificación aportadas por las misiones evangelizadoras. De las numerosas iglesias y capillas repartidas por toda la isla, 16 de ellas son Patrimonio de la humanidad declaradas por Unesco en el año 2000.

Actualmente en distintos lugares del Archipiélago de Chiloé, es posible acceder a diversos servicios de turismo rural. Las familias que ofrecen sus servicios invitan a conocer un Chiloé más auténtico, a disfrutar de una conversación al lado del fuego, de un mate, de un pan amasado recién salido del horno, a degustar los platos típicos y más tradicionales,   como la cazuela chilota con cholgas ahumadas y repollo o una cazuela con cordero y luche, un reitimiento, chapaleles, curantos, milcaos, empanadas de manzana, preparaciones con productos del mar como centollas, locos, ostras chilenas, choritos y un sinfín de pescados y mariscos.

Recorra los lugares menos explorados de Chiloé donde se mezcla la hospitalidad de las familias chilotas con la naturaleza y la cultura local, les invitamos a recorrer y a conocer a las familias ubicadas en Guapilacuy, Calle, Mar Brava, Pumillahue, Puñihuil, Chepu, Koñimo, Colo, Tenaún, Isla Mechuque, San Juan, Calén, Isla Taucolón, Península de Rilán, Curaco de Velez, Achao, Cucao, Parque Nacional Chiloé, Lago Huillinco, entre muchos otros lugares.